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PEDRO BORQUEZ VERA


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DEPARTAMENTOS 

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ESPECIALIDADES 

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UBICACIÓN


Clínica Puerto Montt

Panamericana 400, Clínica Puerto Montt.

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Centro Médico Urmeneta

Urmeneta 790, piso 4, Puerto Montt

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Clínica Los Andes

Bellavista 123, of. 401, Puerto Montt

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BIOGRAFÍA

Nacido en Notuco, el 11 de mayo de 1946, zona rural ubicada entre Chonchi y Quellón, Chiloé. “Así al natural” explica. Hijo de campesinos que se educaron de manera autodidacta, porque en esos años no había escuela en la zona. Es el menor de cinco hermanos criados en un campo de 30 hectáreas, desde donde su padre, un chilote esquilador, salía desde los 16 años a trabajar a Argentina, mientras su madre se quedaba en campo. Por las precarias condiciones que existían en el campo, la madre y sus hijos se trasladan a vivir a Castro, en lancha porque no había caminos en esa época. De esta manera los hijos de la familia Bórquez Vera pueden ir a estudiar en una escuela.

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A los siete años, Pedro Bórquez  inicia sus estudios primarios en la Escuela Superior N°1, hoy Escuela Luis Uribe Díaz. Sus estudios de humanidades, actual enseñanza media, los realiza en el Liceo de Niñas de Castro, hoy Liceo Galvarino Riveros Cárdenas. Al egresar de sexto año de humanidades y con un diploma poco común para un varón chilote, parte a los 18 años a hacer el servicio militar a Coihaique, en el Regimiento N°14, con el sueño de transformarse en militar y formar una familia, ya que venía en camino su primera hija. Los ejercicios de mortero, en la compañía del mismo nombre, cambian el destino del joven chilote. Un lamentable accidente provoca  un estampido, luego de una operación realizada sin la protección adecuada.  Este evento lo aturde, le daña el órgano de Corti y le deja  con un trauma acústico, perdiendo la capacidad completa de la audición en su oído izquierdo. Con esta discapacidad auditiva vuelve a Chiloé, “volví peor de lo que me fui” confiesa y comienza a buscar obsesivamente una cura, mientras recuerda que en sus tiempos de colegial disfrutó de  poseer las capacidades auditivas con interesantes aptitudes, cantaba y modulaba bien, ejerciendo en varias oportunidades como maestro de ceremonia en acto escolares y como locutor en un programa radial estudiantil en la radio Chiloé de Castro.
La tristeza y la desesperanza se comienzan a imponer para el joven chilote,  hasta que un vecino, “don Armando Álvarez”, un inspector general de educación,  le explica que él posee un título: Licenciado en Humanidades, y esta licenciatura  le permitía en esos años poder hacer reemplazos en una escuela rural.  Con este título comienza a trabajar como profesor interino en una escuela rural básica de Yutuy, una localidad cercana a Castro. De esta forma, Pedro Bórquez,  inicia su vida laboral como profesor reemplazante, en una escuela de solo dos docentes, y  casi como  en  una escena de película, sin  tener la capacidad auditiva, e imbuido en el espíritu militar que aún le rondaba en el alma,  enseña sus pequeños pupilos canciones militares, comenzando a  sobreponerse a  su  nueva realidad, donde enseña, de manera paralela,  a niños de primero a tercero básico.   Con doctrina prusiana inicia sus clases todas las mañanas con mucho ejercicio, tal como lo aprendió en el servicio militar, así también les enseña a cantar la canción nacional y se apoya armando grupos  de trabajo donde los más avanzados auxilian a los que les costaba más.  La burocracia de aquellos años y la demora en el pago por su trabajo, le permitió que al finalizar su año de docente se acumulara  un gran sueldo,  que le permitió apoyar a sus padres, con las compras de un arado y una moderna cocina entre otros presentes,  con pocos gastos personales. Lo que hoy sería un milagro para un profesor, a Pedro Bórquez, aún le sobraba dinero.
Como lo que abunda, no daña, decide ir a visitar  a su hermana, quien  se preparaba para ser profesora de matemáticas en Temuco y le cuenta de que se alistará para dar la Prueba de Aptitud Académica, explicándole a su hermano menor de qué se trataba, entusiasmándole para que él también decida inscribirse y rendirla.
Pedro Bórquez decide matricularse en todas las pruebas de selección universitaria, para lo que estudia y se entrena. Dice que asiste a los exámenes sin pretensión alguna y le va excelente. Entonces con resultado en mano, se alista para estudiar medicina.
Con el fin de estudiar el oído y poder encontrar la cura a su problema auditivo, porque no podía entender que  su sordera no tuviera solución, ingresa en 1970 a la Universidad Austral de Chile, egresando  en 1976 como médico cirujano, de la Universidad de Chile, sede Norte, con base en el Hospital José Joaquín Aguirre, pues en aquel tiempo los últimos años de la carrera, debían hacerse en la universidad capitalina.

Durante sus últimos cuatro años de carrera es ayudante en otorrinolaringología, y pretende especializarse en esa disciplina, la que  comienza estudiar durante el siguiente año a su titulación. Esta especialidad se ve interrumpida porque se presenta la oportunidad de ir a trabajar a Venezuela, producto del boom petrolero, que atraía a médicos y profesionales, mientras en Chile gobernaba la dictadura militar. Lo que para este médico significa una paradoja del destino.

Mientras esperaba su contratación en Venezuela, decide ir  por seis meses a trabajar a Copiapó, como médico internista. No obstante, finalmente no emigra a Venezuela, y en 1977 se traslada como Médico General de Zona a Chiloé, repartiendo su tiempo entre el consultorio de Chonchi y el Hospital de Castro, para estar cerca de sus padres.

Su investigación exhaustiva en el  estudio del oído, le indica que realmente no existe solución para su problema por lo que decide entonces cambiar de rumbo y se enfoca en aprender sobre las enfermedades del ojo, postulando luego de cuatro años en Chiloé  a esa especialidad, en la Universidad de Chile, nuevamente.

De regreso en Santiago, en el Hospital del Salvador, que era el centro de oftalmología más grande en esos años, comenzó la especialidad en el año 1980. Una vez terminada la beca y por sus buenas calificaciones, el doctor Pedro Bórquez, es el único de los becados que queda contratado en el Hospital del Salvador, donde ejerce solo un par de años. Conmovido por la nostalgia materna, luego que sus padres no logran acostumbrarse en Santiago, el doctor Bórquez decide  regresar a Chiloé,  a la ciudad de Castro.

En esos tiempos, 1985, la ciudad de Castro no superaba los 30 mil habitantes, y no había contrato par a la especialidad oftalmológica en Chiloé. Eso no desmotiva al especialista quien abre una consulta en su domicilio atendiendo de esta forma durante tres años. Como era la época en que comenzaban  a realizarse los implantes de lentes intraoculares, el doctor Bórquez, quien conocía y manejaba perfectamente la técnica, tenía largas jornadas de trabajo, las que duraban inclusive hasta las dos de la mañana.

Finalmente se le  abre un cargo oftalmológico en la Región, para el Hospital de Puerto Montt, donde lo contratan y le permiten ejercer en Castro. En vista de la gran cantidad de operaciones que se realizan en Chiloé, le solicitan que comience a operar en Puerto Montt, ampliándole cada vez más los turnos hasta que finalmente se traslada definitivamente a Puerto Montt  en 1998.

Bajo la lluvia y  el cielo gris el doctor Bórquez va hilando conocimientos como uno de los más tradicionales oftalmólogos de la zona, primero funda el Centro Oftalmológico Urmeneta y luego se integra a la Red Oftalmológica Regional Oftalmontt.  Reconocido y querido por su trayectoria, sigue atendiendo con la misma pasión, sencillez, dinamismo y simpatía.

Bórquez en su vida personal, es padre  de  cinco hijos, Marcela y  Carolina, ambas odontólogas; Cristián, médico; Loreto y Benjamín, estudiantes de enseñanza media.

Con cuarenta años de experiencia en medicina, el profesional dedica sus días principalmente en ejercer como oftalmólogo en consulta médica, y como padre y abuelo apoyando a sus hijos y nietos.  Sus tiempos libres los dedica a la lectura, al aprendizaje de la medicina oftalmológica, al ajedrez, al tenis y al baby fútbol.



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AÑOS
EN OFTALMOLOGÍA


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AÑOS EN
MEDICINA GENERAL


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CONSULTAS
SEMANALES


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CIRUGÍAS Y PROCEDIMIENTOS
ANUALES EN EL SISTEMA
PRIVADO


CURRÍCULO OFICIAL


  • Experiencia de trabajo
  • Estudios
  • Asociaciones
  • Otros
  • 40 años en Servicio de Salud Pública
  • 20 años en Hospital Base de Puerto Montt.
  • Hospital de Castro.
  • Clínica Los Andes, Puerto Montt.
  • Centro Oftalmológico Urmeneta, Puerto Montt.
  • Clínica Oftalmológica Castro.
  • Clínica Láser Oftalmontt.

1975: Médico Cirujano. Universidad de Chile.

1984: Especialista en Oftalmología. Universidad de Chile.

  • CONACEM: Registro n°7262
  • Colegio médico: Registro n°9211-8
  • Asociación Chilena de Oftalmología desde 1985.
  • Sociedad Médica Llanquihue desde 1985.

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En Oftalmontt queremos verte ver.
Por esto, ponemos a tu disposición modernas clínicas oftalmológicas
ubicadas en puntos estratégicos del sur de Chile, donde encontrarás
un robusto equipo médico dispuesto a mejorar tu visión.
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